Mamarazzi 101: ¿Qué cámara es la mejor para fotografiar a mi familia?

¡Bienvenidos a mi curso de Mamarazzi 101! Si os preguntáis de qué estoy hablando, ya comenté en un anterior post sobre qué el concepto de mamarazzi. Y puede que también os preguntéis qué es eso de 101. Pues bien, ya que vamos de cursos ésta va a ser mi primera explicación (y sí, para averiguarlo me he pasado por Google antes de venir). Resulta que 101 es el código que se le asigna en las universidades de Estados Unidos a los cursos introductorios, los que no requieren de conocimientos previos para poder hacerlo. Y como tal, me viene al pelo, porque lo que pretendo con este “curso” que iré haciendo a base de entradas de blog es dar a las familias unos consejos simples, efectistas, y por supuesto útiles para aquellos que quieran mejorar su fotografía familiar. Para que el futuro tengáis unos recuerdos maravillosos, reales de vuestra familia, y, por qué no, para que cuando llegue el momento de mostrar las fotografías de las últimas vacaciones en el café del trabajo seáis vosotros los que generéis comentarios de admiración. 

Mi intención es tratar de estructurar estas entradas del curso de “Mamarazzi 101” desde el principio, como si de repente te dieses cuenta de que te vas a pasar los próximos años haciendo fotografías de familia. Por cierto, aprovecho para dedicar esta primera entrada a aquellos padres y madres primerizos que al ver el resultado del test de embarazo empiezan a hacer un estudio de mercado sobre las cámaras de fotos disponibles… aunque la mayoría de las especificaciones técnicas de las cámaras sean un galimatías sin sentido, un lenguaje inventado por los japoneses fabricantes de cámaras. Quiero empezar, como digo, desde el principio, desde simples consideraciones sobre qué cámaras de fotos vais a necesitar, para luego hablar de cosas más entretenidas, como la composición, la interacción con tu sujeto a fotografiar (tu familia en este caso), o sobre la edición de las fotos para que puedan resaltar de la mejor manera. Todo de una manera sencilla, sin tratar de complicaros la vida con nociones técnicas complejas sobre fotografía. Probablemente llegue un momento en que me salte pasos, o cosas que vosotros queráis preguntarme y que no he tocado, así que la idea del curso de “Mamarazzi 101” es que tenga una tendencia continuista, aunque no siempre sea evidente. Además me encantaría que fuese interactivo, que me preguntéis cosas que pueda ir respondiendo y así saber de primera mano qué es lo que más necesitáis saber. 


Y todo empieza (¡ojo, que allá vamos!), como digo, por la pregunta que tantas veces me han hecho y que tanto debate genera: ¿Qué cámara tengo que usar para hacer este tipo de fotografías, en este caso, fotografía infantil y familiar? Mi respuesta es simple (y a veces decepciono con ella): la mejor cámara que puedes usar es la que tienes más a mano. Sea tu móvil, la réflex fantástica que te compraste o te regalaron (suerte que tienen algunos, ¿eh?) o la compacta que te llevas de viaje desde hace años. No hay mejor cámara. La cámara es el instrumento, pero si no sabes cómo tocarlo, da igual lo bueno o malo que sea. Yo, por ejemplo, reconozco aquí mismo que soy un negado tocar música (y para cantar, ya ni hablemos), así que en mis manos suena igual de mal el mejor piano del mundo recién afinado, que el famoso órgano Casio PT10 que andaba por mi casa de pequeño (al menos al Casio le podía arrancar sonidos, con esos ritmos enlatados de exóticos nombres como Bossa Nova y Samba…). 

 Esta cámara es dura de usar…

Esta cámara es dura de usar…

Lo que quiero decir es que lo que menos debe preocuparte es la cámara. Puedes usar la cámara que tengas (mientras funcione, ¡claro!).  De hecho, cualquier cámara o móvil que haya en el mercado y que tenga alrededor de 5 años o menos es técnicamente una maravilla. Obviamente las marcas sacan cámaras y móviles constantemente, y te cuentan lo mejor que son con respecto al modelo anterior, pero no deja de ser una necesidad que tienen para sacar productos que se puedan vender. Los fotógrafos llevan haciendo fotos alucinantes desde que salió la primera cámara de placas (mirad si queréis los paisajes de Ansel Adams, las composiciones maravillosas de Kertezs, o los instantes parisinos de Brassai o Cartier-Bresson). Y todos esos fotógrafos hubieran soñado con tener en la mano la peor cámara compacta que hay hoy en día el mercado…


Lo importante, eso sí, es que uses lo que uses, que sepas usarlo. Conozco a personas que se han comprado una cámara réflex estupendísima, para luego ponerlo todo en automático y dejar que la cámara decida por ellos. Ojo, no os voy a decir que no la podéis poner en automático, no tiene nada de malo. Detrás de cada automatismo en una cámara hay un ejército de ingenieros japoneses que trabajaron de sol a sol para que aquello funcione, así que valoremos su enorme esfuerzo utilizando su invento. La cuestión es que si piensas poner la cámara en automático, ni tienes pensado cambiarle la lente de la réflex, con una pequeña cámara compacta, o tu móvil puedes hacer exactamente lo mismo. Te ahorras espacio, dinero, y peso que luego tienes que cargar junto con las numerosas cosas de tus hijos que vas a tener que llevarte a la playa. Es más. Probablemente en muchas ocasiones acabarás dejando esa super cámara en el cajón, porque teniendo el móvil, es una cosa menos que llevar.

 Ahí, cogiendo polvo…

Ahí, cogiendo polvo…

Evidentemente cada medio tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y de ello me gustaría hablar en mi próximas entradas. Hablaré además de cómo podemos sacarle el mejor partido a cada una. Pero por el momento, quiero que os quedéis con una idea muy sencilla, tú ya tienes a mano el instrumento para sacar una fotografía familiar maravillosa y por “licenciarte” como Mamarazzi. A partir de aquí todo es aprender y querer serlo. Qué dices, ¿nos vemos en la siguiente clase? 

Por cierto, te dejo aquí un enlace por si te interesa saber más y así no te pierdes los próximos post de este blog.