Cómo convencer a la gente para posar en tus sesiones fotográficas de retrato

Aquellos que estáis empezando el mundo de la fotografía de retrato, ¿cómo podéis hacer para encontrar a gente dispuesta a que le hagas un reportaje o una sesión de fotos? Si estás en ese punto por el que necesariamente todos pasamos, en el que no tienes la experiencia, ni un portfolio suficientemente amplio y de calidad para mostrar, y si te quieres dedicar la fotografía de retratos, digámoslo claramente, necesitas practicar. Efectivamente, tendrás que encontrar gente que esté dispuesta a posar para que te deje fotografiarlos, y ya que cada cual se comporta de una manera distinta, cuanta más gente distinta encuentres, mejor será la experiencia que adquieras para enfrentarte a distintas situaciones. Ofrecer a alguien un reportaje fotográfico completo, aunque a muchos nos parezca el mejor de los regalos que  puedes hacer, suele ser complicado, entre otros motivos porque no todo el mundo está dispuesto de primeras a ponerse delante de una cámara. Admitámoslo, a un porcentaje bastante alto de la gente que tienes alrededor les intimida el hecho de poner una lente de cámara delante, y si a eso sumas equipos de flashes, modificadores de luz, etcétera, lo más probable es que tengas un número reducido de voluntarios.  Posiblemente acabarás pronto con los pocos amigos y familiares con la suficiente paciencia, y que se apiaden de tu cámara suplicante y ávida de gente a la que retratar. 

 

Entonces, ¿cómo nos podemos ingeniar un plan para atraer gente hacia tu cámara para hacer un reportaje fotográfico? Cada uno tiene que encontrar su manera, al fin y al cabo, no hay una solución única, ni ideal, aunque para mí la manera de encontrar la solución a este dilema fue la de idearme un proyecto personal de fotografía. Lo bueno de los proyectos personales es que a través de él encuentras un motivo por el que hacer las cosas. Coger la cámara y fotografiar por fotografiar puede servir durante un tiempo, pero tener un proyecto te da una motivación y unas líneas maestras que seguir. A través  de un proyecto concreto consigues un objetivo que alcanzar que te mantiene a ti y a tu cámara “enfocados” y disparando. Aparte, nunca sabes hasta dónde te puede llevar. Echa por ejemplo un vistazo al proyecto Humans of New York, que surgió como un proyecto personal del fotógrafo Brandon Stanton. A través de una idea tan sencilla como ésa ha conseguido decenas millones de seguidores (se dice así de fácil) en Facebook y en Instagram, y su libro lo puedes encontrar en la sección de fotografía de cualquier librería especializada. Si tienes una idea de proyecto fotográfico de retratos tiene más de la mitad el camino recorrido. Y además, si quieres convencer a alguien para hacerles un reportaje fotográfico, no hay mejor manera para ello que explicarles tu proyecto, hacer que se sientan parte de algo creativo y con sentido (el sentido que le quieras dar tú). Ahí tienes una de las mejores maneras para que acepten sin demasiados remilgos. Además, tener una línea concreta te permite crear un portfolio con una consistencia temática, mucho más fácil de estructurar y mostrar a tu público y futuros amantes de tu trabajo fotográfico.

 

En mi caso, he tenido la suerte de que mi proyecto personal, con el que empecé a retratar a amigos y familia y aprender de qué va todo esto,  ha sido reconocido recientemente y publicado en un magazine especializado . Aquí os dejo el enlace al reportaje en Clever-ish, y a las fotos (una parte de ellas) las podéis ver en este apartado de la web. La idea vino a mí, prácticamente sola, mientras esperaba que me llegara una visita desde Göteborg. Mientras vivía en Londres, tenía la suerte de disfrutar de una habitación sin ocupar, un lujo muy sugerente para aquellos interesados en visitarnos y de paso darse una vuelta por una de las ciudades más atractivas del mundo. Tuvimos visitantes que venían de fuera, gente que se pernoctaba tras una salida nocturna en la que se les escapaba su último tren/bus a casa; incluso algunos refugiados, atrapados en la ciudad en alguna noche de transporte colapsado por tormentas de nieve o por  las revueltas del verano del 2011. Acogidos de la mejor y más hospitalaria manera, como no podía ser,  desarrollé un particular interés en fomentar estas visitas, puesto que a cambio de que se quedaran en casa lo único que tenían que hacer era dejarme que los utilizara de modelos para una sesión fotográfica de retratos. Os aseguro que una buena cama confortable y un desayuno contundente aflojan la resistencia a posar ante la cámara de prácticamente todo el mundo, y si encimas conseguías sacar unas fotografías de calidad, la aceptación al proyecto estaba más que garantizada. De hecho, algunos repitieron… y volvieron a quedarse en casa….hasta cinco veces. Confieso que hubo gente que lo de quedarse en casa y el desayuno era la excusa perfecta para conseguir unas fotos estupendas.