Sesiones de fotos para audiciones de danza

Me gusta mucho trabajar con bailarines en mis sesiones de fotografía de danza. Lo disfruto porque me transmiten su sentido exigente de la perfección estética, porque no se conforman con cualquier foto que pueda estar bien hecha. Buscan LA FOTO (cuántas veces habré escuchado al enseñar una maravilla de foto en la pantalla de la cámara aquello de.... "no me gusta cómo está el pie!"). Su búsqueda del movimiento perfecto me obliga a añadir un plus de exigencia en mi trabajo para poder capturar ese instante que buscan, y que es tan fugaz. Cuando los fotografío tengo que dar lo mejor de mí y a estar especialmente concentrado mientras hacemos esas fotos de danza. Lo interesante es que durante este último año de trabajo con bailarines he aprendido mucho más en términos de cómo dirigir una sesión de fotos con modelos que en muchos años anteriores. El sentido de la coreografía que ya de por sí tienen integrado en su trabajo se tienen que compenetrar con toda la técnica y el lenguaje visual que busco en la sesión de fotos. Confieso que a veces he estado tentado de soltar la cámara de fotos y simplemente observar, aprender de la elegancia que transmiten sus cuerpos, y al final ponerme a aplaudir como un fan más.

Y como no podría ser de otro modo, esa búsqueda de la perfección es completamente necesaria para ellos. Todos los bailarines, y aspirantes a bailarines profesionales que he tenido la gran suerte de conocer tienen que enfrentarse en algún momento u otro a la realidad de las pruebas de acceso, ya sea para buscar un trabajo en una compañía, o para acceder a conservatorios profesionales. Son competencias muy duras, debido a la escasez de compañías de danza profesionales (y menos si hablamos de este país), pero aún así, es admirable el espíritu de entrega y dedicación que tienen todos los que practican la danza. Están dispuestos a sacrificarse física y mentalmente, condicionando y machacando, aparte de muchas horas de su tiempo, sus tobillos, tendones, uñas, dedos de los pies, rodillas, gemelos, aductores, soleos, etc… Todo ello para alcanzar un sueño y como digo, un sentido de la perfección pocas veces observables en otras disciplinas profesionales (incluyendo, sí, la fotografía).

Aparte de mi sesiones de fotografía de danza en exteriores en Madrid, a veces también disfruto entrando en el estudio, como con Carmen, una estudiante de  ballet clásico que recibe sus clases en el Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya y que necesitaba material fotográfico para futuras audiciones. Quedamos en hacer un trabajo conjunto, con una sesión de fotos de estudio que combinaremos más adelante con fotos en exteriores, cuando el tiempo frío no sea un gran impedimento.

En las sesiones de fotografía de danza de estudio además de toda la parte lúdica y creativa que por descontado tienes que incluir, hay que tomarse el trabajo muy en serio para generar el material necesario que tendrán que entregar en los bailarines en sus audiciones. Es un trabajo muy riguroso, porque esas fotografías suman y mucho a las opciones de éxito en esas convocatorias futuras en conservatorios o en compañías de danza. Así que si eres bailarín y necesitas tu book de fotos de danza, si vas a presentarte en a una audición y quiere renovar tu material, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Trabajaremos juntos para generar las mejores fotos para tu portfolio.